Historias del campo: Curso de Ecología Tropical y Conservación 2019 _Mi Viaje

  • Home
  • Noticias
  • Historias del campo: Curso de Ecología Tropical y Conservación 2019 _Mi Viaje

Mi Viaje

Por: Maria Victoria “Vicky” Ortiz Cruz, Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, Cuba

Mi viaje comenzó ya hace algún tiempo, solo puedo decir que ha sido maravilloso, me ha hecho crecer y ver al mundo de una manera diferente. Ahora viene a mi mente aquella mañana de enero en San José, cuando daba inicio el curso, una infinidad de preguntas pasaron por mi mente. Pero en lo que más pensaba era en si había tomado la decisión correcta en asistir a este curso. Nos contaron sobre los orígenes y labor de la Organización de Estudios Tropicales, que por más de 50 años ha mantenido un liderazgo en la educación e investigación en el trópico. Fue entonces cuando verdaderamente me di cuenta que estaba en el lugar indicado, que había tomado una de las mejores decisiones de mi vida y que sin lugar a duda iba a adquirir muchos nuevos conocimientos.

Novedosas fueron las herramientas que nos brindó el curso de Ecología Tropical y Conservación, estas nos permitirán hacer una mejor ciencia en Latinoamérica y dejar en alto el nombre de cada uno de nuestros países. Además, infinitas fueron las enseñanzas trasmitidas por cada uno de los profes que llegaron durante el curso. Ellos de seguro se sentirán orgullosos de nosotros, porque las pondremos en práctica a partir de ahora en nuestras investigaciones.

Además, este curso me dio la oportunidad de adentrarme en nuevos temas, tales como restauración ecológica, índices de diversidad verdadera, competencia intraespecífica, escenarios futuros, depredación, herbívora entre otros. También, aprendí sobre cómo comunicar ciencia a todo tipo de público, algo que para los biólogos es todo un reto. Este importante ejercicio lo realizamos mediante un taller de podcast y otro de confección de videos, ambos fueron experiencias maravillosas.

Sin lugar a dudas, el ejercicio que más dejó huella en mí durante el curso, fue el taller de propuestas de proyecto. Gracias a las enseñanzas de Jenny, Adriana y Sofía durante el transcurso de este taller, mi perspectiva de como pensar una investigación dio un giro de 360°. Este nuevo reto hizo cuestionarme que en el pasado nunca me había detenido a pensar lo difícil que es encontrar un vacío de información sobre determinado tema; para a partir de este poder plantear una investigación. Definitivamente tanto para mí como para mis compañeros esta ha sido la lección más importante que hemos aprendido.

Este viaje no solo amplió mis horizontes de conocimiento, sino que después de conocer sobre los orígenes e intereses de mis compañeros; ante mis ojos comenzó a pintarse un gran mosaico de culturas que casi nunca me había detenido a percibir. Todos los momentos que compartí con cada uno de ellos, fueron maravillosos e inolvidables. Como olvidar nuestros proyectos individuales, nuestras fiestas, nuestras clases de yoga, nuestras clases de baile y nuestros partidos de fútbol. Cuando subimos el cerro en Las Alturas, cuando hicimos los podcasts, cuando filmamos los videos de ciencia; o cuando platicábamos en el desayuno, el almuerzo o la cena. Cada uno de estos momentos tiene su propia magia; y eso es lo que los hace inolvidables.

También, durante este viaje me enamoré de Costa Rica, creo que para siempre. Qué país tan maravilloso y aún más su gente. Desde el primer día, sentí una paz que no puedo describir, sería que se respiraba “pura vida”. Poco a poco fui entendiendo mejor su vocabulario y muchas de sus costumbres, sobre todo la del “pinto”. Cada uno de los lugares que visitamos fueron espectaculares, pero mi favorito fue Palo Verde. A lo mejor porque su calor me recordaba tanto a mi tierra, o por tanta belleza que escondía tras cada hoja caída de los árboles; o porque cada amanecer parecía hecho de la mano de un pintor. Cuando cierro mis ojos, aún puedo sentir el viento de Palo Verde susurrando a mi oído y acariciándome suavemente. Otro de lugar que me hechizó fue Monteverde y sus bosques nublados. Cuando caminé por ellos sentí que estaba en mi propio paraíso rodeada de una infinidad de diferentes plantas, tanto verde enamoró mis sentidos.

En Costa Rica he dejado un pedacito de mi corazón, espero un día poder regresar a buscarlo. Cuando escribo estas líneas ya me encuentro en mi tierra junto a mi familia, pero siento un vacío enorme porque ya no los tengo a mi lado. Siempre recordaré el momento de nuestra despedida, cuando todos en un solo abrazo cantábamos nuestra canción, porque ha sido uno de los momentos más bonitos y conmovedores que he vivido. Para muchos podrá sonar muy sentimental, pero la cuestión es que solo el que ha vivido esta experiencia maravillosa puede entender lo que cada uno de nosotros siente en este momento. Como bien me dijo un amigo exalumno del curso de ETC y estoy completamente de acuerdo con él: “este curso tiene una magia rara que une a las personas”.

¡Pura Vida!